Al ingresar en un salón de belleza por lo general, el cliente es abordado por un equipo de personas preocupadas por atender e indagar qué se desea. Allí, cada quien tiene su especialidad y su espacio de trabajo. Sin embargo, muchos usuarios no tienen bien claras las diferencias entre las funciones del personal que allí labora.

Primero están los peluqueros (as) que suelen ser personas con estudios secundarios culminados que han tomado cursos técnicos en los cuales adquieren diversas destrezas para la manipulación de cabellos y cuero cabelludo. Secado, cortes, teñidos, peinados son algunos de los aspectos que deben dominar.

Adicionalmente, pueden también ser formados con nociones complementarias de cuidado estético, depilación de rostro y cuerpo; además del cuidado de pies y manos. Estos estudios pueden tomar hasta cuatro años, pero lo recomendable es que con cierta frecuencia, el peluquero haga cursos de actualización para manejar las nuevas tendencias y productos.

Luego están los auxiliares que generalmente están cursando estudios o los han iniciado y dejado inconclusos para ser peluqueros(as) y realizan prácticas en los salones de belleza para ir aprendiendo con la observación y la práctica. Suelen realizar tareas de apoyo como lavado de cabezas y preparación de tintes bajo las instrucciones de las especialistas.

Tenemos al estilista, que suele ser un peluquero que fue más allá en su especialización. Este profesional es el equivalente al diseñador pero en el ramo cabellos. El estilista, como asesor de imagen, diagrama los peinados, y tintes según la cara, tipo de cabello y el estilo del cliente, y si el servicio se solicita para un evento, se toma en cuenta el vestuario y los motivos de la celebración.

Su trabajo es más global y especializado. Es el estilista quien domina técnicas más complejas, sofisticadas y actualizadas en cuanto a peinados, teñidos y maquillaje profesional.