La manicura masculina

Hoy en día es indispensable que un caballero sea coherente entre sus modales y su aspecto. Este debe ser integralmente armónico en todas sus dimensiones físicas y una de las principales es la pulcritud, en especial la de las manos, ya que éstas son la expresión de lo suavemente varonil de un hombre.

El aspecto de las manos es el pasaporte visual a todo tipo de relaciones públicas: desde una entrevista de trabajo hasta una cita con una dama. Esa primera impresión que produce el encuentro abre o cierra puertas a un mejor futuro. El hombre moderno tanto de grandes ciudades como Santiago o provincias rurales como Isla de Pascua se ocupa de su aspecto físico.

Un dependiente de una tienda de ropa, un trabajador público, un vendedor de alimentos, médico, ejecutivo o gerente deben lucir manos óptimas en una estética moderna que impacten al cliente como parte de su imagen personal y esta imagen personal es la primera impresión que da el servidor público de la corporación a la cual trabaja.

Lo que en otros tiempos era visto como un fenómeno local de ciertas élites, hoy en día se ha popularizado, de manera que un tratamiento adecuado de manos y pies, realizado por especialistas de altos quilates en salones de belleza, peluquerías, barberías, spa, e incluso con la modalidad de visitar su casa o lugar de trabajo, hacen que su apariencia personal sea adecuada a los altos niveles de exigencias que tienen hoy día las gerencias de talento humano de las empresas.

Otra variante de la manicura es la salud de las manos, el uso de parafinas y óleos aromatizados que seguidos de masajes tienen un efecto acondicionador y ayudan a prevenir artritis y efectos nocivos del mal uso del teclado de las computadoras. Además de dejar unas manos frescas suaves y fuertes, sin que esto implique pérdida de masculinidad.