Existe una ciudad llamada Spa (Bélgica), cuyo atractivo turístico desde tiempos remotos han sido sus espacios naturales donde abundan las aguas termales. Reyes, reinas, zares y celebridades han sido visitantes asiduos de estos espacios que gozan de gran reputación como recurso terapéutico para mantener o recuperar la buena salud.

La popularidad de estos espacios se debe a la gran cantidad de minerales contenida en sus fuentes de agua que, además alcanzan elevadas temperaturas (pueden llegar hasta los 80°C), lo cual resulta beneficioso para quienes sumergen sus cuerpos en estos calientes pozos ya que alivia problemas circulatorios, elimina virosis alojadas en el cuerpo, depura las toxinas y propicia la oxigenación del cuerpo.

Las bondades de estos baños eran bien conocidas en la antigüedad, especialmente por los antiguos romanos, quienes implementaron en sus ciudades principales (Roma la primera) las

llamadas Termas, que eran lugares para el aseo público. Se cuenta que éstos acuñaron la frase latina que traducida se lee “Salud a través del Agua” (Salus Per Aqua) cuyas siglas coinciden casual o causalmente con la palabra SPA.

Por extensión, se conoce como Spa, a todo recinto destinado a ofrecer servicios de relajación y alivio empleando el agua como elemento terapéutico. Bien sea a través de piscinas con hidromasajes, actividades bajo el agua (Pole dance, aeróbicos, spinning, bailoterapia acuática, gimnasia, entre otros).

Complementando estos beneficios, se ofrecen también terapias adicionales (masajes, sauna, acupuntura, yoga, servicio de alimentación orgánica, meditación y cosmética) que proporcionan no solamente un bienestar físico, sino también estético y espiritual.

En Chile se cuenta con Spas de buen nivel, con infraestructura y mobiliario dispuesto a recibir clientes exhaustos por el ritmo de los tiempos que corren. Una vez dentro, pueden elegir entre recibir un masaje sencillo, hasta un paquete con múltiples servicios que permitan salir renovados, relajados y felices a sus hogares.